Las Peñas de Riglos | El sospechoso confiesa que no intentó sofocar las llamas solo hasta que llegó ayuda

Las Peñas de Riglos | El sospechoso confiesa que no intentó sofocar las llamas solo hasta que llegó ayuda

Las Peñas de Riglos | El sospechoso confiesa que no intentó sofocar las llamas solo hasta que llegó ayuda. El miedo ante unas llamas que crecían mientras la ayuda aún no había llegado.

La primera declaración de P. A. M. U. ante la Guardia Civil permite reconstruir los primeros minutos del incendio de Las Peñas de Riglos desde la perspectiva del trabajador que se encontraba en la zona cuando comenzaron las llamas. Dos días después del inicio del fuego, el investigado explicó a los agentes que sintió miedo al comprobar la dimensión que estaba adquiriendo el incendio y que no se consideró capaz de enfrentarse a él por sí solo.

Su relato sitúa el comienzo del fuego en las inmediaciones de la campa utilizada para el acopio de materiales de las obras de la carretera A-132. Según manifestó, las llamas aparecieron detrás de él, en dirección al río, concretamente en el talud que descendía hacia una finca agrícola. La declaración no aporta una explicación sobre la causa del fuego. De hecho, ante las preguntas de los investigadores, el trabajador terminó asegurando que no sabía qué había podido pasar.

Una primera reacción marcada por el temor

Cuando los agentes de la Unidad de Protección de la Naturaleza (UPRONA) le preguntaron qué hizo al advertir las llamas, P. A. M. U. respondió que inicialmente no trató de apagarlas por sus propios medios. Su explicación fue directa: el fuego le pareció demasiado grande y le produjo una fuerte impresión.

El investigado señaló que esperó la llegada de otros trabajadores porque se veía incapaz de apagar el fuego solo. También indicó que sabía que había medios para combatir las llamas en la campa, pero que el miedo hizo que no los utilizara inmediatamente.

La situación cambió cuando comenzaron a llegar sus compañeros. Fue entonces cuando se puso en marcha el primer intento organizado para contener el fuego antes de que adquiriera una dimensión todavía mayor.

Los primeros equipos empleados para frenar las llamas

Una vez que recibió ayuda, P. A. M. U. explicó que tomó un extintor 6 kg ABC y comenzó a utilizarlo junto a otros dos trabajadores. Los tres emplearon varios equipos durante esa primera intervención. Según su declaración, entre ellos gastaron tres unidades y, posteriormente, otro compañero utilizó alrededor de siete más.

Este tipo de equipo portátil está pensado para intervenir con rapidez ante determinados conatos y resulta especialmente útil cuando las llamas afectan a materiales sólidos combustibles. En una zona de obras y almacenamiento, donde pueden coexistir madera, plásticos, embalajes u otros materiales, disponer de medios adecuados permite actuar durante los primeros instantes mientras se solicita la llegada de los servicios de emergencia.

El testimonio apunta también a que uno de los trabajadores descendió por el talud para intentar atacar el fuego desde una posición inferior. Poco después se incorporó un civil que, según la descripción ofrecida a los agentes, parecía ser bombero y que también colaboró en las labores con otro equipo de extinción.

Una intervención que comenzó después de la llegada de los compañeros

La declaración deja así una secuencia marcada por varios momentos. Primero, la aparición de las llamas en la zona situada junto al talud. Después, la percepción de que el fuego había alcanzado una magnitud que impedía al trabajador actuar solo. Finalmente, la llegada de sus compañeros y el comienzo de los intentos para contenerlo con los medios disponibles.

El relato del investigado sitúa el uso de un extintor abc dentro de esa segunda fase de actuación. Estos equipos se emplean habitualmente para combatir distintos tipos de fuego mediante polvo químico, siempre de acuerdo con las características del aparato y con las condiciones de seguridad existentes. Su utilidad reside especialmente en permitir una intervención inmediata sobre un foco cuando todavía es posible aproximarse sin asumir un riesgo desproporcionado.

Sin embargo, la declaración de P. A. M. U. muestra que, cuando tomó la decisión de utilizar uno, las llamas ya le habían provocado una sensación de peligro suficiente como para no considerarse capaz de intervenir por sí mismo.

El aviso al 112 no salió directamente de su teléfono

Otro de los aspectos abordados por los agentes fue la comunicación de la emergencia. P. A. M. U. explicó que entregó su teléfono a otro trabajador, identificado en su declaración como el topógrafo, y que fue este compañero quien realizó la llamada al 112 para alertar del incendio.

Posteriormente, el investigado manifestó que también telefoneó a su jefe para comunicarle lo que estaba ocurriendo. La sucesión de llamadas forma parte de los datos recogidos durante las primeras declaraciones y ayuda a reconstruir cómo se produjo la movilización de ayuda mientras las llamas continuaban avanzando.

La investigación también tomó en consideración la existencia de cámaras de videovigilancia en la campa. Las imágenes permitieron situar al trabajador como la única persona presente en el punto donde comenzó el fuego en el momento de su inicio, una circunstancia que explica el peso de su declaración dentro de las diligencias abiertas.

Materiales almacenados y un origen todavía pendiente de aclarar

Durante el interrogatorio, los agentes preguntaron igualmente por los materiales que se encontraban en la zona. El investigado negó que hubiese líquidos inflamables en el lugar que él identificó como punto de inicio.

Según su descripción, allí había bidones con agua, plásticos que posteriormente quedaron afectados por las llamas, madera utilizada para encofrados y sacos de rafia que contenían maderas y metales. La descripción de estos elementos resulta relevante para establecer qué materiales pudieron verse afectados durante los primeros minutos del fuego.

En ese escenario, los extintores disponibles en la campa fueron utilizados por los trabajadores que acudieron a intentar contener las llamas. La declaración habla de tres unidades empleadas inicialmente por el investigado y dos compañeros, seguidas de aproximadamente siete más utilizadas por otro trabajador, además de otro equipo empleado por el civil que se incorporó a las labores.

El punto señalado por el investigado

La localización exacta del foco constituye una de las cuestiones centrales de las pesquisas. Cuando la Guardia Civil preguntó si consideraba que el fuego había comenzado en el campo situado bajo la explanada o en la propia explanada, P. A. M. U. señaló una dirección concreta.

Su respuesta situó las primeras llamas detrás de él, cara al río, en el talud de bajada hacia la finca agrícola. Después de describir lo ocurrido y responder a las preguntas de los agentes, mantuvo una conclusión que resume la incertidumbre sobre el origen del incendio: no sabía qué había podido provocar que comenzaran las llamas. Encuentra más artículos de investigación y noticias en extintor-abc.com.

Un incendio de dimensiones excepcionales

El fuego terminó extendiéndose mucho más allá de aquella zona inicial. Las llamas llegaron a calcinar más de 14.500 hectáreas y obligaron a desalojar 19 localidades, con alrededor de un millar de vecinos afectados. Durante las labores de extinción falleció además un cabo de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

La magnitud alcanzada por el incendio contrasta con la escena descrita en las primeras declaraciones: un trabajador solo ante un foco que, según sus propias palabras, le produjo miedo y una sensación de incapacidad para enfrentarse a él sin ayuda.

P. A. M. U. llegó a ingresar en prisión tras ser detenido, aunque la Audiencia de Huesca acordó posteriormente su puesta en libertad. La investigación deberá determinar ahora las circunstancias que rodearon el inicio del fuego y la eventual responsabilidad que pudiera corresponder al investigado.

Su declaración ante la Guardia Civil constituye una de las piezas para reconstruir aquellos primeros minutos. El origen concreto de las llamas, las circunstancias que las desencadenaron y la secuencia exacta de los acontecimientos continúan siendo cuestiones sujetas a investigación.

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