La factura de instalar el aire acondicionado por tu cuenta: multas y sanciones. Instalar un aire acondicionado por cuenta propia puede tener consecuencias económicas.
La llegada de las altas temperaturas incrementa cada verano la demanda de aparatos de climatización en los hogares. Comprar un equipo puede parecer el primer y último paso para disponer de aire acondicionado, pero la instalación está sujeta a una serie de requisitos que afectan tanto al aparato como a la persona o empresa encargada de colocarlo.
Salvo determinadas unidades portátiles, como los conocidos equipos tipo ‘pingüino’, la normativa establece que la instalación debe realizarse a través de una empresa habilitada. La obligación adquiere especial relevancia cuando el sistema utiliza gases fluorados, cuya manipulación está sometida a requisitos específicos.
La instalación no se limita a colocar la unidad exterior
El montaje de un sistema de aire acondicionado implica trabajos relacionados con las instalaciones térmicas y, en determinados equipos, con la manipulación de refrigerantes. Por ello, la normativa no contempla la operación como una tarea doméstica que pueda realizarse sin atender a los requisitos profesionales correspondientes.
La regulación también alcanza al mantenimiento y la reparación. Las empresas y profesionales que intervienen en estas operaciones deben disponer de las habilitaciones y certificaciones exigidas para cada tipo de actuación.
El documento que acredita que la instalación cumple la normativa
El certificado RITE forma parte de la documentación relacionada con las instalaciones térmicas cuando resulta exigible según las características y condiciones de la instalación. El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios establece las obligaciones aplicables a estos sistemas y determina las condiciones que deben cumplir las actuaciones realizadas sobre ellos.
A ello se suma el Real Decreto 115/2017, que regula determinados aspectos relacionados con la comercialización y manipulación de equipos que contienen gases fluorados y establece requisitos de certificación para los profesionales que trabajan con estos refrigerantes.
Una sanción que puede rondar los 600 euros para el usuario
Una de las principales consecuencias económicas señaladas por Agremia, la Asociación de Empresas del Sector de las Instalaciones y la Energía, afecta a quienes no puedan acreditar que su equipo ha sido instalado por una empresa autorizada. Según la información difundida por la organización, las sanciones para los usuarios pueden rondar los 600 euros.
La cuantía pone el foco en una cuestión que puede pasar desapercibida al adquirir un aparato: disponer del equipo no equivale a tener autorización para instalarlo por cuenta propia cuando la normativa exige la intervención de una empresa habilitada.
También hay obligaciones para quien vende el equipo
Las responsabilidades no recaen únicamente sobre el propietario del aire acondicionado. Los establecimientos y empresas que comercializan determinados equipos también tienen obligaciones de información hacia el comprador.
La normativa establece que el consumidor debe conocer que el aparato tiene que ser instalado por una empresa habilitada cuando así corresponda. El incumplimiento de estas obligaciones puede constituir una infracción leve y, según la referencia recogida en la información de Agremia, las sanciones para el comercializador pueden alcanzar los 20.000 euros conforme a la Ley 34/2007, de Calidad del Aire y Protección de la Atmósfera.
La documentación de la instalación cobra especial importancia
Una vez finalizados los trabajos, el consumidor debe recibir la documentación oficial correspondiente que permita acreditar que el equipo ha sido instalado de acuerdo con las exigencias aplicables. Esta documentación puede resultar relevante para demostrar quién ha ejecutado la instalación y qué actuaciones se han realizado.
En trabajos relacionados con instalaciones técnicas de edificios también conviene diferenciar las distintas obligaciones documentales que pueden entrar en juego. La información disponible en ignifugacionespromatec.es puede servir como referencia adicional para consultar contenidos técnicos relacionados con otras actuaciones sobre instalaciones y elementos de los edificios.
Reparar o mantener el equipo tampoco es una tarea completamente libre
El propietario puede encontrarse con obligaciones similares cuando llega el momento de reparar o realizar determinadas operaciones de mantenimiento. La regulación sobre instalaciones térmicas y gases fluorados establece requisitos profesionales que deben respetarse cuando las actuaciones afectan a equipos sometidos a estas disposiciones.
La intervención de personal cualificado permite, además, dejar constancia documental de los trabajos realizados y de las operaciones efectuadas sobre el sistema de climatización.
Cuidado con colocar la unidad exterior en la fachada
Existe otro frente que puede generar problemas incluso cuando la instalación técnica se ha realizado correctamente. La colocación de la unidad exterior en la fachada del edificio puede afectar a elementos comunes de la propiedad.
La Ley de Propiedad Horizontal considera la fachada un elemento común del inmueble. Por este motivo, determinadas actuaciones que alteren su configuración pueden requerir el acuerdo o autorización correspondiente de la comunidad de propietarios. Antes de instalar el aparato en una superficie exterior del edificio, resulta necesario comprobar las reglas aplicables al inmueble. Gracias por informarte un día más con nosotros en extintor-abc.com.
Una instalación barata puede terminar aumentando el coste
El ahorro inicial de instalar un aparato por cuenta propia puede desaparecer si posteriormente surgen problemas relacionados con la documentación, las habilitaciones exigidas o la colocación de la unidad exterior. A la factura del equipo y de los materiales habría que añadir, en determinados supuestos, el coste de regularizar una instalación que no se haya ejecutado conforme a las exigencias aplicables.
Por ello, antes de poner en funcionamiento un sistema fijo de climatización, conviene comprobar qué requisitos corresponden al equipo adquirido y asegurarse de que la empresa encargada dispone de las habilitaciones necesarias. Así se evita que una instalación doméstica termine generando un gasto adicional por incumplir las obligaciones establecidas.

