Guía técnica sobre la resistencia al fuego en forjados según el CTE DB-SI 6. Por qué la resistencia al fuego de los forjados depende de la estructura y del uso del edificio.
La resistencia al fuego de los forjados determina durante cuánto tiempo estos elementos pueden mantener sus prestaciones estructurales cuando quedan expuestos a un incendio. Su comportamiento resulta especialmente relevante en edificios con varias plantas, donde un mismo elemento puede soportar las cargas de una planta y separar espacios con distintos usos. La exigencia técnica depende de la configuración del inmueble y de las condiciones establecidas en la normativa aplicable.
La comprobación no consiste únicamente en conocer el material con el que se ha construido el forjado. También requiere analizar su geometría, los elementos que lo sostienen y su función dentro del edificio. La distinción entre capacidad portante y compartimentación resulta decisiva para determinar qué prestaciones deben acreditarse y qué soluciones constructivas pueden utilizarse para alcanzarlas.
Qué determina la resistencia estructural de un forjado durante un incendio
El comportamiento de un forjado frente al fuego está relacionado con la capacidad de sus materiales para conservar sus propiedades mecánicas a medida que aumenta la temperatura. El hormigón, el acero y otros componentes reaccionan de manera diferente al calentamiento, por lo que la evaluación debe considerar la composición y las características específicas de cada solución.
La clasificación de resistencia al fuego se expresa mediante letras y cifras que identifican las prestaciones verificadas y el tiempo correspondiente, medido en minutos. En los elementos estructurales, la letra R representa la capacidad portante. Las clasificaciones R 60, R 90 o R 120 indican que se ha acreditado esa prestación durante el periodo establecido en las condiciones de ensayo o evaluación aplicables.
Este tiempo no debe interpretarse como una predicción exacta del instante en el que fallará un forjado durante cualquier incendio. La evolución de un siniestro depende de factores como la intensidad térmica, la duración de la exposición, las cargas soportadas y las características del elemento. Por este motivo, la clasificación constituye una referencia técnica para verificar el cumplimiento de las exigencias reglamentarias.
Cómo diferenciar la capacidad portante de la compartimentación
Un forjado puede desempeñar dos funciones distintas: sostener la estructura del edificio y limitar la propagación del fuego entre espacios. Para comprobar ambas prestaciones es necesario distinguir tres criterios técnicos: R, relativo a la capacidad portante; E, referido a la integridad frente al paso de llamas y gases calientes; e I, correspondiente al aislamiento térmico de la cara no expuesta.
Una clasificación REI 120 acredita las tres prestaciones durante el tiempo indicado, siempre que se cumplan las condiciones correspondientes a la clasificación. En cambio, una clasificación R 120 se refiere a la capacidad portante y no demuestra por sí sola que el elemento cumpla los requisitos de integridad y aislamiento térmico.
Esta diferencia adquiere especial relevancia cuando el forjado separa sectores de incendio. La estructura debe responder a las exigencias de resistencia que le correspondan, mientras que el elemento separador debe cumplir las condiciones de compartimentación previstas para el edificio. Las dos comprobaciones están relacionadas, pero no son intercambiables.
Qué requisitos establece la normativa para los forjados
El CTE DB-SI 6 recoge los criterios para justificar la resistencia al fuego de los elementos estructurales principales de los edificios incluidos en su ámbito de aplicación. La exigencia depende de factores como el uso del sector de incendio, la posición de la planta y la altura de evacuación. Por ello, no existe un único valor válido para todos los inmuebles.
En edificios de uso residencial, administrativo o docente, las clases exigibles varían en función de la ubicación del sector y de la altura de evacuación. En otros usos, como el comercial, el hospitalario o el de pública concurrencia, pueden corresponder requisitos diferentes. Las tablas reglamentarias deben consultarse junto con sus notas y las restantes condiciones aplicables al proyecto.
Los aparcamientos requieren una atención específica. La tabla 3.1 del DB-SI establece, con carácter general, una resistencia estructural R 90 para determinados aparcamientos de uso exclusivo o situados sobre otro uso, y R 120 para aparcamientos situados bajo un uso distinto. En el supuesto de aparcamientos robotizados bajo otro uso, la referencia es R 180. La aplicación concreta exige comprobar la configuración del edificio y las condiciones normativas correspondientes.
Por qué el material constructivo modifica la respuesta al fuego
Los forjados de hormigón armado o pretensado pueden alcanzar las prestaciones requeridas mediante sus propias características constructivas, pero no debe darse por acreditado su comportamiento únicamente por estar fabricados con este material. El espesor, la disposición de las armaduras, las dimensiones de las piezas resistentes, las condiciones de apoyo y las cargas influyen en el resultado de la evaluación.
Durante un incendio, el calor puede penetrar en el hormigón y elevar la temperatura de las armaduras. Ese aumento térmico modifica las propiedades mecánicas de los materiales y puede reducir la capacidad resistente del conjunto. La comprobación debe basarse en métodos de cálculo, datos tabulados u otros procedimientos admitidos que resulten aplicables a la solución estudiada.
En los forjados que incorporan vigas o viguetas de acero, el incremento de temperatura también puede reducir la resistencia del material. Cuando las características de la estructura no permiten alcanzar por sí solas la prestación requerida, puede ser necesario incorporar una protección específica. La solución debe seleccionarse teniendo en cuenta el perfil, las condiciones de exposición y el tiempo de resistencia exigido.
Qué papel desempeñan los revestimientos de protección contra incendios
Las pinturas intumescentes constituyen una de las soluciones utilizadas para proteger determinados elementos estructurales, especialmente perfiles metálicos. Cuando se exponen a temperaturas elevadas, estos productos experimentan una reacción que genera una capa carbonosa expandida. La capa resultante actúa como aislante térmico y retrasa el calentamiento del soporte protegido.
Su eficacia depende de las características del producto, el tipo de perfil, el factor de sección, las condiciones de exposición y el espesor aplicado. La selección no puede realizarse únicamente por el nombre comercial del revestimiento o por la apariencia de la superficie terminada. Es necesario verificar que el sistema dispone de documentación técnica adecuada para la configuración concreta y para la prestación requerida.
La protección de un forjado también puede resolverse mediante morteros proyectados, placas específicas u otros sistemas debidamente justificados. En cada caso, la evaluación debe considerar la continuidad de la solución, los encuentros con pilares y paredes, las juntas, las fijaciones y los pasos de instalaciones. Un revestimiento interrumpido o instalado fuera de las condiciones previstas puede comprometer las prestaciones que se pretenden acreditar.
Cómo se comprueba la idoneidad de una pintura intumescente
La elección de una pintura intumescente exige identificar primero el elemento que se desea proteger y la resistencia al fuego que debe alcanzar. No todos los productos son adecuados para cualquier soporte: un sistema diseñado para perfiles de acero no puede considerarse automáticamente válido para un forjado de hormigón o para una solución constructiva diferente.
La documentación técnica debe permitir comprobar las condiciones de aplicación, el espesor de película seca necesario y los parámetros que determinan el comportamiento del sistema. También deben respetarse los requisitos relativos a la preparación del soporte, las condiciones ambientales durante la aplicación, los tiempos de secado y la compatibilidad con las imprimaciones y los acabados previstos.
En las estructuras existentes, la definición de la intervención puede requerir una inspección previa para conocer el estado del elemento y las características de la protección ya instalada. Las zonas deterioradas, las modificaciones realizadas en la estructura y los encuentros con otros componentes deben evaluarse antes de ejecutar nuevos trabajos. La solución final debe responder a las condiciones reales del elemento, no a una estimación genérica.
Cómo se determina la resistencia exigible en cada edificio
El procedimiento comienza con la identificación del uso del sector de incendio y de la posición que ocupa el forjado. A continuación, se comprueba si el elemento separa dos sectores o se encuentra dentro de uno solo, ya que esta circunstancia influye en la determinación de las prestaciones necesarias.
Cuando el suelo separa sectores de incendio, la resistencia R de sus elementos estructurales se determina teniendo en cuenta el uso del sector inferior, de acuerdo con los criterios del DB-SI. También deben revisarse la altura de evacuación, la ubicación en sótano o sobre rasante y la posible existencia de zonas de riesgo especial.
La evaluación continúa con el análisis de la solución constructiva: tipo de forjado, dimensiones, materiales, armaduras, apoyos y cargas consideradas en situación de incendio. Si se necesita una protección adicional, debe justificarse que el sistema elegido resulta adecuado para el soporte y para la clasificación requerida.
En las zonas de riesgo especial, la tabla 3.2 del DB-SI recoge como referencias generales R 90 para riesgo bajo, R 120 para riesgo medio y R 180 para riesgo alto, sin perjuicio de las condiciones y excepciones contempladas en el documento. Además, debe distinguirse entre el suelo del recinto, los elementos estructurales que lo forman y el forjado que constituye su techo, pues pueden intervenir requisitos diferentes.
Qué documentación acredita el cumplimiento de las exigencias
La justificación de la resistencia al fuego puede apoyarse en cálculos, datos tabulados aplicables, ensayos, clasificaciones y documentación técnica de los sistemas instalados. El procedimiento elegido debe ser compatible con el tipo de elemento y con las condiciones que establece la normativa.
El expediente técnico debería identificar la prestación exigida, describir la configuración del sector y especificar las características del forjado. Cuando se incorporen productos de protección, también debe incluir la documentación que acredite sus prestaciones, las condiciones de aplicación y los controles necesarios durante la ejecución.
La comprobación no termina con la selección del producto. La instalación debe ajustarse a las especificaciones del sistema y mantener su continuidad en los puntos singulares. Los pasos de cables, tuberías y conductos, así como las juntas y las conexiones con otros elementos, deben resolverse de acuerdo con las exigencias de compartimentación que correspondan.
Qué normativa se aplica a los edificios industriales
El Código Técnico de la Edificación y el Reglamento de Seguridad contra Incendios en los Establecimientos Industriales tienen ámbitos de aplicación diferenciados. El Real Decreto 164/2025 aprobó el nuevo reglamento industrial y modificó parcialmente el DB-SI, por lo que la selección de los requisitos aplicables debe partir de la clasificación y configuración del establecimiento.
En una nave industrial o un almacén, la resistencia al fuego de los forjados no debe determinarse trasladando automáticamente las tablas correspondientes a edificios de otros usos. Es necesario comprobar qué reglamento resulta aplicable, qué espacios están afectados y qué condiciones específicas se establecen para la estructura y la compartimentación.
La documentación del proyecto debe reflejar las exigencias identificadas y el procedimiento utilizado para justificarlas, de manera que las características del elemento construido y las prestaciones acreditadas puedan verificarse durante las actuaciones técnicas correspondientes.

