Clasificación de resistencia al fuego para estructuras metálicas: Guía R30 a R240

Clasificación de resistencia al fuego para estructuras metálicas: Guía R30 a R240

Clasificación de resistencia al fuego para estructuras metálicas: Guía R30 a R240. ¿Qué resistencia al fuego necesita una estructura metálica?

Para el propietario de una nave, el responsable de un edificio o el técnico encargado de una obra, una de las primeras cuestiones al revisar una estructura de acero es determinar qué clasificación de resistencia al fuego debe alcanzar. La respuesta puede situarse en R30, R60, R90, R120, R180 o R240, pero no existe una única exigencia válida para todos los proyectos.

La clasificación depende de factores como el uso del edificio, la altura de evacuación, la situación sobre o bajo rasante y, en los establecimientos industriales, la configuración y el nivel de riesgo intrínseco. También resulta necesario distinguir entre las exigencias del CTE DB-SI y las correspondientes al RSCIEI, actualmente regulado por el Real Decreto 164/2025.

Antes de seleccionar una solución de protección pasiva, por tanto, resulta esencial conocer primero la resistencia exigida. El espesor de un producto no puede establecerse de forma independiente de las características de la estructura y de las condiciones de evaluación.

R30, R60, R90, R120, R180 y R240: qué significa cada clasificación

La letra R identifica la capacidad portante que debe conservar un elemento estructural durante el tiempo establecido en la clasificación. El número expresa los minutos correspondientes.

ClasificaciónTiempo de capacidad portante
R3030 minutos
R6060 minutos
R9090 minutos
R120120 minutos
R180180 minutos
R240240 minutos

Estas clasificaciones forman parte del sistema europeo utilizado para valorar la resistencia de determinados elementos frente al fuego. Sin embargo, R no equivale a EI ni a REI.

La clasificación R se refiere a la capacidad portante. La letra E corresponde a la integridad y la I al aislamiento térmico. Por ello, un elemento R90 y otro REI90 tienen prestaciones diferentes aunque compartan el mismo periodo de tiempo.

¿Por qué el acero necesita protección frente al fuego?

Para quien contempla una estructura metálica aparentemente robusta, puede resultar poco intuitivo que sea necesario proteger un material que no funciona como combustible. La cuestión no está en que el acero arda, sino en cómo cambia su comportamiento mecánico cuando aumenta su temperatura.

Durante un incendio, los perfiles pueden calentarse progresivamente. Ese incremento térmico modifica sus propiedades y puede reducir su capacidad para soportar las cargas previstas en el proyecto.

La protección pasiva tiene precisamente la función de limitar o retrasar el calentamiento del elemento estructural durante el periodo exigido. Para ello existen diferentes soluciones, entre ellas pinturas intumescentes, placas y sistemas de protección basados en materiales proyectados.

El criterio de actuación parte siempre de una secuencia técnica: determinar la resistencia exigida, analizar el elemento estructural y seleccionar posteriormente el sistema adecuado.

¿Qué resistencia exige el CTE DB-SI a una estructura metálica?

En los edificios incluidos dentro del ámbito del Código Técnico de la Edificación, la referencia fundamental es el Documento Básico DB-SI. Sus tablas establecen las condiciones de resistencia al fuego aplicables a los elementos estructurales principales en función del uso y de las características del edificio.

En determinados usos, como Residencial Vivienda, Residencial Público, Docente o Administrativo, pueden aparecer exigencias de R60, R90 o R120 sobre rasante, mientras que las condiciones en plantas de sótano pueden elevar la exigencia.

La altura de evacuación también influye. Por eso, una afirmación genérica como que una estructura metálica siempre necesita R90 no permite resolver correctamente un proyecto.

R30: una clasificación que puede aparecer en determinadas estructuras

Una estructura clasificada como R30 debe mantener la capacidad portante requerida durante 30 minutos conforme al procedimiento de clasificación correspondiente.

El CTE contempla R30 en determinados supuestos, entre ellos determinadas condiciones aplicables a viviendas unifamiliares. En establecimientos industriales también pueden existir escenarios en los que esta clasificación sea suficiente.

La cifra, por tanto, no debe interpretarse como una característica propia del material, sino como una prestación que debe justificarse para un elemento y unas condiciones concretas.

R60: cuándo puede exigirse una hora de resistencia

Cuando un proyecto establece R60, la estructura debe conservar la capacidad portante requerida durante 60 minutos según los criterios de evaluación aplicables.

Esta clasificación aparece en diferentes situaciones de edificación y establecimientos industriales. En determinados edificios sujetos al CTE puede corresponder, por ejemplo, a usos con una altura de evacuación sobre rasante dentro de los límites establecidos por la normativa.

En una nave industrial, sin embargo, la determinación sigue otros parámetros. El análisis debe realizarse conforme al RSCIEI y a la configuración concreta del establecimiento.

R90: una exigencia que depende del edificio y del riesgo

Cuando la documentación del proyecto establece R90, el elemento estructural debe justificar 90 minutos de capacidad portante frente al fuego.

Esta clasificación puede aparecer en edificios regulados por el CTE y también en determinados establecimientos industriales. En estos últimos, la exigencia se relaciona con factores como la configuración del establecimiento y el nivel de riesgo intrínseco.

Para una estructura de acero, alcanzar R90 no consiste simplemente en aplicar una cantidad determinada de producto. El resultado depende de las características del perfil, su exposición y el sistema de protección seleccionado.

¿Qué resistencia se exige en las naves industriales?

Para una nave industrial, la persona responsable del establecimiento debe acudir al Real Decreto 164/2025, que regula actualmente el Reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales.

La tabla correspondiente establece diferentes exigencias para los elementos estructurales principales en función del nivel de riesgo, la configuración y la situación de la planta.

En determinadas condiciones para establecimientos Tipo C sobre rasante, pueden encontrarse estos valores:

Nivel de riesgo intrínsecoResistencia mínima
BajoR30
MedioR60
AltoR90

Esto permite entender por qué dos naves industriales con características aparentemente parecidas pueden requerir soluciones diferentes. La clasificación no se determina únicamente por el hecho de que la estructura sea metálica.

Tipo B: cómo puede cambiar la resistencia exigida

En determinados establecimientos Tipo B sobre rasante, las exigencias pueden ser superiores:

Nivel de riesgoResistencia estructural
BajoR60
MedioR90
AltoR120

El cambio de configuración puede modificar de manera relevante la resistencia exigible. Por ello, antes de solicitar una solución para proteger pilares o vigas, conviene tener identificados los parámetros normativos que afectan al establecimiento.

R120: cuándo entra en juego una exigencia de dos horas

Una clasificación R120 implica mantener la capacidad portante durante 120 minutos conforme al método de evaluación aplicable.

Puede aparecer en edificios sometidos al CTE y en establecimientos industriales con determinadas características. En el RSCIEI, por ejemplo, puede corresponder a establecimientos Tipo B sobre rasante con nivel de riesgo intrínseco alto.

Cuando una estructura necesita R120, la documentación del sistema de protección adquiere especial relevancia. Deben comprobarse cuestiones como la geometría del perfil, el factor de sección, las caras expuestas, la temperatura crítica y los espesores contemplados en la evaluación correspondiente.

El papel del mortero ignífugo en la protección del acero

Para una estructura que necesita una determinada clasificación, el mortero ignífugo puede formar parte de las soluciones destinadas a limitar el calentamiento de perfiles metálicos durante el incendio.

Sin embargo, el término por sí solo no determina el espesor necesario. Un producto destinado a protección estructural debe utilizarse dentro de las condiciones contempladas en su documentación técnica y para el tipo de elemento correspondiente.

La selección debe realizarse después de conocer la clasificación requerida y las características del perfil. R30, R60 o R120 no equivalen automáticamente a un número fijo de milímetros de producto.

R180: una clasificación para exigencias estructurales elevadas

La clasificación R180 corresponde a 180 minutos de capacidad portante frente al fuego.

Se trata de una prestación que puede aparecer en determinados escenarios con exigencias elevadas. En estos casos, el diseño de la protección debe prestar especial atención a los parámetros que condicionan el comportamiento térmico del perfil.

El espesor final no puede deducirse únicamente de la cifra R180. Deben respetarse las condiciones de aplicación y los límites establecidos para el sistema empleado.

R240: cuatro horas de capacidad portante

R240 corresponde a 240 minutos de capacidad portante conforme al sistema de clasificación aplicable.

La existencia de esta clasificación no significa que cuatro horas sean una exigencia habitual para cualquier estructura metálica. Puede aparecer en aplicaciones concretas y debe diferenciarse de clasificaciones como EI240 o REI240.

En el ámbito industrial, determinados elementos separadores pueden alcanzar exigencias de EI240 en situaciones específicas. Si además desempeñan una función portante, entran en consideración las correspondientes prestaciones REI.

¿Cómo se determina la resistencia que necesita una estructura metálica?

Cuando un técnico analiza una estructura, el primer paso consiste en identificar la normativa aplicable. Después se determina la clasificación requerida y se estudian individualmente los elementos que forman parte de la estructura.

Pilares, vigas, cerchas y perfiles huecos pueden presentar comportamientos diferentes frente al calentamiento. También cambia la situación cuando un perfil está expuesto por tres caras frente a otro expuesto por cuatro.

Por ello, la evaluación debe contemplar la sección del perfil, su exposición al fuego, el factor de sección, la temperatura crítica y la utilización estructural prevista.

El factor de sección condiciona el espesor de protección

El factor de sección, también denominado en determinados cálculos factor de masividad, relaciona la superficie expuesta con el volumen de acero.

Este parámetro influye en la velocidad de calentamiento del perfil y, por tanto, en el diseño de la protección. Dos elementos que necesiten R90 no tienen necesariamente que recibir el mismo espesor.

Esta circunstancia explica por qué una tabla genérica de espesores no puede sustituir al cálculo o procedimiento técnico correspondiente al sistema de protección seleccionado.

Mortero ignífugo proyectado: por qué el espesor no es universal

Cuando se recurre a mortero ignífugo proyectado, el espesor debe establecerse conforme a las condiciones de evaluación del sistema y a las características concretas del elemento protegido.

El perfil, el factor de sección, la temperatura crítica, el número de caras expuestas y la clasificación requerida intervienen en la determinación. Por eso, dos pilares que necesiten R120 pueden tener espesores diferentes.

La aplicación tampoco debe plantearse bajo la idea de que aumentar el producto sin límite garantiza automáticamente una clasificación superior. Los espesores, soportes, condiciones de aplicación y límites de uso deben ajustarse a la documentación técnica correspondiente.

¿Todas las vigas y pilares necesitan protección?

No necesariamente. Primero debe determinarse si el elemento está sujeto a una exigencia concreta de resistencia al fuego.

El RSCIEI contempla determinadas situaciones en las que algunos elementos secundarios pueden quedar fuera de la aplicación de la tabla general cuando su colapso ante la acción directa del incendio no pueda ocasionar los daños contemplados por la propia norma.

La función estructural debe analizarse, por tanto, antes de decidir qué elementos requieren protección. Esto permite diferenciar entre elementos principales, secundarios y componentes cuya estabilidad tiene consecuencias diferentes durante un incendio.

Las cubiertas ligeras pueden tener exigencias diferentes

Las estructuras principales de determinadas cubiertas ligeras cuentan con condiciones específicas dentro del RSCIEI.

Para determinados edificios Tipo B y Tipo C, la normativa establece valores diferenciados según el nivel de riesgo:

Nivel de riesgoTipo BTipo C
BajoR15No se exige justificar la resistencia
MedioR30R15
AltoR60R30

Estos valores corresponden a las condiciones específicas previstas para estructuras principales de cubiertas ligeras, como dinteles, cerchas o elementos equivalentes. No deben trasladarse automáticamente a pilares u otros elementos estructurales.

¿Puede cambiar la exigencia con sistemas automáticos?

El RSCIEI contempla determinados supuestos en los que la existencia de sistemas de protección activa puede modificar las condiciones aplicables a determinadas estructuras.

Entre las condiciones previstas para determinados edificios sobre rasante de una sola planta figuran la protección mediante sistemas fijos de extinción automática y sistemas para el control de humos y calor, siempre que se cumplan las restantes exigencias reglamentarias.

La protección estructural debe analizarse conjuntamente con la sectorización, la evacuación, el control de humos y los sistemas activos cuando la normativa permita considerar estas prestaciones de forma relacionada.

Resistencia al fuego para estructuras metálicas: qué debe comprobarse

La resistencia al fuego para estructuras metálicas debe determinarse a partir de la normativa aplicable y de las características reales del elemento estructural.

Entre los datos que pueden resultar necesarios se encuentran la clasificación R exigida, el tipo de perfil, las dimensiones, el factor de sección, el número de caras expuestas, la temperatura crítica y el sistema de protección seleccionado.

Esta información permite evitar una de las principales fuentes de error: elegir primero un producto y tratar después de adaptar el proyecto a sus características.

¿Qué errores deben evitarse al calcular la protección?

Uno de los errores habituales consiste en considerar que existe una equivalencia directa entre una clasificación y un espesor. R60 no significa automáticamente una cantidad fija de milímetros, del mismo modo que R120 no puede resolverse únicamente indicando el nombre de un producto.

También conviene diferenciar entre capacidad portante, integridad y aislamiento. Un elemento R120 no tiene automáticamente las mismas prestaciones que uno REI120.

La documentación técnica debe comprobarse siempre para confirmar que el sistema está evaluado para el tipo de perfil, el factor de sección, la orientación, las caras expuestas, la temperatura crítica y la clasificación requerida.

Tabla resumen de R30 a R240

ResistenciaTiempoPosible aplicación
R3030 minutosDeterminadas configuraciones de edificios y establecimientos industriales
R6060 minutosDiversos escenarios de edificación e industria
R9090 minutosDeterminadas configuraciones con mayores exigencias
R120120 minutosSituaciones concretas de edificación e industria
R180180 minutosEscenarios con exigencias estructurales elevadas
R240240 minutosAplicaciones específicas justificadas técnicamente

La tabla sirve como referencia general, pero no sustituye la comprobación de las tablas y condiciones de la normativa aplicable al proyecto concreto.

R30, R60, R90, R120, R180 o R240: una clasificación que debe partir del proyecto

Para el titular de una nave o responsable de un edificio, conocer la diferencia entre R30 y R240 es solo el primer paso. La clasificación correcta debe salir de la normativa aplicable, las características del establecimiento y el análisis técnico de la estructura.

Una vez determinada la exigencia, pueden compararse las soluciones de protección disponibles y establecer el espesor que corresponda a cada elemento. De esta forma, la elección del sistema queda vinculada a una prestación concreta y no a una estimación genérica.

La resistencia al fuego de una estructura metálica no se decide únicamente por el material ni por el producto protector. R30, R60, R90, R120, R180 y R240 representan prestaciones diferentes que deben justificarse según las condiciones del proyecto.

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